Conclusiones
DIMENSIÓN DEL PROBLEMA
Si ordenamos arbitrariamente los padecimientos por su gravedad, podemos observar que en una sociedad industrializada (ver estadísticas en Listado de Padecimientos Virales), más del 6% de la población padece en este momento una infección viral grave, más del 14% padece una infección de mediana gravedad y más del 60% una de baja gravedad. Lo que hace al problema más preocupante, es la forma como estos números crecen, pues de los 17 padecimientos virales crónicos incluidos en el listado, sólo uno (Papiloma) tiene una tendencia a bajar, los demás aumentan año con año. Si la medicina moderna no da un giro hacia las opciones naturales, las infecciones virales serán la calamidad de las próximas décadas.
En nuestro país, la situación acerca de este tipo de infecciones no es aún tan mala pero crece a una velocidad mayor que la de nuestros recursos en salud. Si hoy no dimensionamos el problema y la damos una solución preventiva, en algunos años estaremos enfrentando una crisis.

ENFOQUE ACTUAL DE SOLUCIÓN
En lo que respecta a las infecciones virales crónicas, los esfuerzos de la medicina moderna han fructificado en reducir la mortandad y los daños que estos padecimientos provocan, sin embargo, no se ha logrado encontrar la forma de curarlos, prevenirlos, o detener su crecimiento. La búsqueda de mejores antivirales para curar estos padecimientos es una batalla perdida pues, salvo excepciones, una enfermedad crónica no se cura con medicamentos.
En relación a las infecciones virales de tipo agudo, el uso de vacunas para su prevención, particularmente las infantiles, ha salvado millones de vidas. Sin embargo, la rapidez como aparecen virus desconocidos o se trasforman los que ya conocíamos, no ha permitido que su uso reduzca de manera relevante la proliferación de infecciones, particularmente las que pasan de etapa aguda a crónica. En cuanto al uso de antivirales para combatir las infecciones agudas, los resultados aún no son buenos, debido a su baja efectividad, alta toxicidad y precio poco accesible. No tenemos duda que este tipo de medicamentos mejorará continuamente, pero mientras las defensas de la población estén comprometidas, ningún medicamento será la solución.
Dentro de las opciones científicas a investigar para enfrentar este creciente problema de salud pública, la medicina natural está siendo increíblemente desaprovechada.

CAUSAS REALES DE LAS INFECCIONES

Los virus han estado en la naturaleza desde que el antepasado del hombre era sólo una amiba, y nos acompañarán hasta el fin de la vida. Su misión no va en contra de la naturaleza, sino por el contrario forma parte de ella prestando el servicio de depredadores de seres débiles en cuanto sus defensas se refiere. La proliferación de infecciones virales de las últimas décadas en las sociedades industrializadas, se debe a que las defensas de su población se han debilitado y/o comprometido como resultado de sus hábitos de vida. Se han debilitado por no comer los nutrientes que el cuerpo necesita, y están comprometidas por la cantidad de químicos sintéticos que comemos y respiramos, así como por el exceso de comida inútil que obligamos a nuestro cuerpo a procesar.
Las estadísticas indican que entre más industrializado es un país, mayor es la cantidad de pacientes con infecciones virales crónicas. Esto no es una casualidad, pues así como en estas sociedades existe un problema de contaminación del medio ambiente que podemos medir con instrumentos, existe también un problema de contaminación de substancias químicas sintéticas hacia el interior del cuerpo de la población, que podemos medir en cantidad de enfermos.
Hemos llegado a creer que podemos crear sintéticamente nuestros alimentos y no es así. Cada substancia sintética que introducimos al cuerpo, significa un trabajo que nuestras defensas deberán de hacer para sacarla de nuestras células y tejidos. A esto se llama comprometer nuestras defensas.
Por otra parte una persona con un sistema de defensa fuerte y no comprometido a otras tareas, será inmune a cualquier virus. Este es precisamente el enfoque natural: cómo ayudamos a nuestro cuerpo a tener unas defensas sanas y libres.

ENFOQUE NATURAL: SUBIR LAS DEFENSAS
Dentro de la medicina natural, el camino para aliviar cualquier padecimiento, es subir las defensas del paciente, para que el cuerpo se cure a sí mismo. Cuando hablamos de las defensas, no nos referimos únicamente al sistema inmunológico, sino a todos los órganos y tejidos cuyo trabajo, en mayor o menor medida, es la protección y salud general del cuerpo.
Son muchas las causas, propias de la vida moderna, que afectan de manera negativa nuestras defensas. Veamos algunas de ellas y qué hacer para evitarlas:
a.- Aspecto Emocional. El hombre es cuerpo, mente y espíritu y lo que le pase a alguna de estas partes le pasará a las otras. La unión es tan íntima que un pensamiento positivo, o un buen sentimiento, traerán salud al cuerpo y los pensamientos o emociones negativas, traerán enfermedad. Mucho ayudará a nuestras defensas si cambiamos el estrés y la angustia, tan común en nuestros días, por una actitud valiente de optimismo, alegría y tranquilidad.
b.- Nutrición. El problema de la dieta moderna es el balance, pues incluye grandes cantidades de alimentos que el cuerpo no necesita o que le hacen daño, y muy pocos alimentos que verdaderamente lo nutren. Lo que el cuerpo necesita para tener defensas fuertes son los nutrientes: Enzimas, Aminoácidos, Vitaminas, Antioxidantes, Minerales, etc., substancias que encontramos en frutas, verduras y semillas en su forma natural. Contrario a una idea moderna de nutrición, las proteínas animales no sólo no fortalecen nuestras defensas, sino que tomadas en exceso, las debilitan (6) (7).
c.- Alimentos Innecesarios. Los alimentos y sustancias de origen natural que han sido procesados, desnaturalizados, refinados, y en general industrialmente manipulados, pierden parte o toda su utilidad alimenticia, y cuando se comen en exceso pasan a ser una carga para las defensas. Mantener nuestras defensas sanas requerirá minimizar alimentos como: sodio, azúcar refinada, aceite hidrogenado, leche, harina refinada, y muchos más propios de nuestra alimentación cotidiana.
d.- Químicos Sintéticos. Este es probablemente el causal principal de los padecimientos crónicos que aqueja nuestra vida moderna, por la facilidad con la que los introducimos a nuestro cuerpo, particularmente en la alimentación, y la dificultad que significa para nuestras defensas la tarea de retirar dichas substancias de nuestro organismo. Cualquier tratamiento de limpieza celular, implicará en primer lugar dejar de introducir sintéticos al cuerpo, a través de evitar medicamentos innecesarios, eliminar los alimentos procesados, y reducir al máximo la respiración de productos químicos. Cada vez que introducimos a nuestro cuerpo una sustancia sintética, pagamos un precio con nuestra salud, pues una parte de nuestras defensas tendrá que hacer la tarea de retirar dicha sustancia extraña de nuestro organismo, en vez de hacer la labor de protegernos contra las enfermedades.

QUÉ HACER ANTE LAS INFECCIONES
a.- Infecciones Agudas. Se pueden presentar diversas situaciones de contagio que podemos enfrentar de manera similar: Si tenemos la sospecha de haber sido contagiados pero aún no hay síntomas; Si estamos en medio de una epidemia; Si ya tenemos los síntomas de un virus conocido; O bien si reconocemos los síntomas de una infección viral pero no sabemos de cuál se trata, es el momento de prepararnos física y mentalmente para luchar y vencer la infección. Junto con una alimentación sana y una actitud positiva durante el tiempo que dure la batalla, recomendamos tomar al menos dos antivirales de manera simultánea hasta que terminen los síntomas (ver Apéndice B). Dependiendo de la gravedad de la infección, podemos pensar en aumentar la dosis o aumentar la cantidad de sustancias que tomemos simultáneamente durante estos días o semanas. Es importante dar siempre la batalla aún cuando no sepamos qué virus nos ataca, pues así como se pueda tratar de un simple resfriado, podría ser un padecimiento muy serio que inicia con los mismos síntomas.
b.- Infección Crónica. Si ya se ha instalado en nuestro organismo un padecimiento de este tipo, no debemos pensar que tenemos mucho tiempo para actuar, pues la tarea de los virus es causar daños. El camino es recuperar la fortaleza y disponibilidad de nuestras defensas para que estas puedan enfrentar y eliminar la enfermedad. En estos casos, el tratamiento central es la desintoxicación celular que consiste en ayudar a nuestro cuerpo en su tarea de limpieza de toxinas. El Ayuno, La Dietoterapia, y el TVA, son tratamientos de desintoxicación que se han utilizado con éxito para muy diversos padecimientos crónicos tanto de tipo viral como no infecciosos. Medicamentos naturales y otros tratamientos complementarios, serán sólo auxiliares al tratamiento central de limpieza celular.

PROPUESTAS DE ESTUDIO
A pesar de los recientes avances en el conocimiento de los virus, las infecciones virales siguen siendo un tema poco comprendido tanto en el diagnóstico como en su tratamiento. Este desconocimiento ha provocado que los tratamientos naturales para combatir estas infecciones sean muy limitados. Por otra parte, experiencias anecdóticas nos muestran que los antivirales e inmunoestimulantes naturales son ideales en infecciones agudas y que los tratamientos de desintoxicación son el camino contra las infecciones crónicas, sin importar mucho de qué virus se trate. El objetivo de proponer sustancias o tratamientos que aún no han probado se útiles para padecimientos particulares, no es tanto aportar soluciones seguras, sino más bien señalar caminos evidentes que no está siendo estudiados. Estas propuestas no tienen un fundamento científico, sino se basan solamente en experiencias anecdóticas, en los conceptos de la medicina natural, y en el sentido común.

EL FUTURO DE LAS INFECCIONES VIRALES

Para el corto plazo el escenario más probable es que todo siga igual, es decir, que los índices de infecciones agudas y crónicas continúen en aumento, que inventen nuevas vacunas y drogas más avanzadas pero con resultados igualmente limitados y que el sistema de defensa de la población siga en picada.
Quienes aún piensen que en el futuro se inventarán vacunas y medicinas que acaben de una vez por todas con las infecciones virales, está en un error de concepto. Las medicinas no son la solución pues los virus no son el problema. Debemos de dejar de culpar a los virus de las infecciones virales, el origen del problema lo hemos causado nosotros mismos al contaminar nuestro organismo de manera sistemática. Cada vez que rociamos insecticida o agregamos fertilizantes sintéticos a los vegetales que llevamos a nuestra mesa, llevamos una parte de estos químicos a nuestro cuerpo. Cada vez que inyectamos a nuestros animales de engorda con hormonas o antibióticos sintéticos, inyectamos también una parte en nuestro organismo. Cada vez que agregamos aditivos sintéticos en el procesamiento de alimentos, agregaremos una parte de ellos a nuestros tejidos y células. Cada vez que respiramos aire que contienen algunos productos químicos como desinfectantes o aromatizantes, llevamos dichos químicos directo a nuestro torrente sanguíneo. Cada día que envenenamos nuestro cuerpo de esta manera lenta y constante, comprometemos un poco más nuestras defensas y quedamos más expuestos a que cualquier virus nos haga daño.
El camino para realmente combatir las infecciones virales es manteniendo nuestras células, tejidos y órganos libres de estas toxinas, pues será nuestro sistema de defensa quien se encargue de mantener a raya las enfermedades de cualquier tipo. No tenemos que regresar a la edad de piedra; los insecticidas, fertilizantes, aromatizantes, medicinas, hormonas, antibióticos, y todos los aditivos para el procesamiento de los alimentos, pueden ser de origen natural, todo lo que se requiere es una conciencia generalizada para dejar de envenenarnos.
El crecimiento de las infecciones virales parece inevitable en el futuro próximo, pero al mismo tiempo creemos que esto presionará una integración gradual de la medicina natural a la medicina moderna institucional, pues la opción natural es el único camino para realmente prevenir cualquier infección, curar a quienes ya padecen una infección crónica, y hacer frente a los brotes epidémicos. Poco a poco, se irá comprendiendo que todo lo el hombre necesita para no enfermar, es alimentar al cuerpo con comida sana y al espíritu con emociones positivas. Hasta que estas ideas de los médicos antiguos se reintegren a nuestra sociedad, la medicina podrá ser realmente moderna.


 
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