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Etapa Crónica -Tratamientos Particulares
HEPATITIS B CRÓNICA

Datos del Padecimiento

ESTADÍSTICAS: Un millón de personas mueren al año por esta causa. A nivel mundial es la causa de muerte numero 10. Los porcentajes de contagios que se convierten en padecimiento crónico varían desde un 10 % en adultos hasta un 90% en niños pequeños. En partos con madres infectadas el niño se vacuna antes de las 12 horas de nacido con 98% de posibilidades de no ser contagiado. Una de cada 4 personas con esta enfermedad crónica desarrolla carcinoma hepático. Las posibilidades de sobrevivir a este tipo de cáncer son menores al 5%. Cerca del 80% de los casos de cáncer hepático, son en personas que padecen Hepatitis B crónica.

CARACTERÍSTICAS DE LA INFECCIÖN: La hepatitis B se transmite a través de la sangre y lo que hace a este virus particularmente contagioso es que puede permanecer “vivo” fuera del cuerpo durante 7 días. Durante la etapa aguda la mayor parte de los pacientes sí muestran síntomas (ojos y piel amarillos, nausea, fiebre, orina obscura, comezón en la piel), por lo que se recomienda en estos casos hacerse un análisis de sangre para confirmar el tipo de virus y su evolución. Esto nos da la oportunidad de actuar reforzando las defensas para evitar que el padecimiento se convierta en crónico. Por otra parte identificar el virus en la etapa aguda es importante pues la etapa crónica generalmente es asintomática, y cuando después de años aparecen los primeros síntomas generalmente ya es por un cáncer o cirrosis. Se establece como crónica, cuando han pasado más de 6 meses de la aparición de los primeros síntomas y el virus está aún presente. En su etapa crónica la Hepatitis B se considera incurable, pero se puede mantener el virus bajo control con un cuidado médico cercano.

ANÁLISIS CLÍNICOS: Este padecimiento se puede detectar fácilmente con una prueba de sangre. Dicha prueba se sugiere a personas de origen Asiático, a quienes hayan tenido Hepatitis y ya estén aparentemente curadas, así como a quienes viven con un paciente con hepatitis B crónica. Con relación a los análisis de laboratorio, la prueba HBsAg nos dice si tenemos hepatitis crónica, la HBsAb nos indica que tuvimos un contagio pero lo superamos y ya somos inmunes. La ALT, que detecta la inflamación hepática se recomienda cada 6 meses en pacientes crónicos.

TRATAMIENTO FÁRMACO: Existe vacuna para prevenir la Hepatitis B. No existe tratamiento médico para enfrentar la etapa aguda. Durante la etapa crónica, se proporciona un tratamiento con antivirales fármaco que aunque no elimina la infección, sí mantiene controlado al virus durante algún tiempo. Este tratamiento se recomienda cuando la prueba de ALT da valores mayores a 1.5 o 2 veces el normal. Algunos de los medicamentos utilizados son: Lamibudine, Adefovir e Interferón alfa 2-b.

Tratamiento Natural

Al igual que en casi todas las enfermedades crónicas, no existe un medicamento oral natural (o fármaco), que elimine esta infección. En nuestra propuesta de estudio, planteamos dos tratamientos con diferente alcance, uno relativamente sencillo de seguir en el cual buscamos mantener la infección controlada llevando una alimentación muy sana y con el apoyo de hepatoprotectores naturales vía oral. Este tratamiento propuesto es similar a diversos tratamientos que actualmente se utilizan, principalmente en los países Asiáticos (8). Proponemos también un segundo tratamiento, más radical (en el sentido de ir a la raíz del problema), en el cual buscamos eliminar el virus de forma definitiva teniendo como tratamiento central la desintoxicación celular, así como un tratamiento auxiliar de hepatoprotectores y antivirales orales.

a.- Para controlar el padecimiento (Propuesta de Estudio).

Aún en el caso que no podamos eliminar la enfermedad de forma definitiva, sí es posible mantener al virus bajo control y llevar una vida normal. Para mantener nuestro hígado sano proponemos implementar de manera permanente algunas acciones:

1.- Reducir el trabajo de este tan atareado órgano y al mismo tiempo subir nuestras defensas, cuidando de llevar a nuestro organismo la menor cantidad de toxinas sintéticas que podamos. Para lograr esto proponemos reducir al máximo los alimentos procesados, evitar los fármacos que no sean absolutamente indispensables, y desde luego eliminando el alcohol, cigarro y cualquier droga. También es recomendable reducir de nuestra dieta las proteínas y grasas animales, no solamente por las toxinas artificiales que contienen, como parte de su proceso, sino porque hacemos trabajar a nuestro hígado de manera innecesaria. Entre más vegetariana y natural sea nuestra dieta, nuestro hígado descansará más.

2.- Nutrir las células hepáticas con todas las substancias naturales que necesitan para su sano crecimiento y reproducción. Una buena dieta natural, mayoritariamente vegetal, nos proporciona todo lo que el hígado necesita. Incluir al menos un vaso de jugo de frutas o verduras frescas al día. Tomando en cuenta la dificultad de adoptar dicha dieta en la vida moderna, proponemos como complemento alimenticio: 2 cucharadas de polen y una de miel como primer alimento en la mañana. El polen es probablemente el alimento más completo (y fácil de asimilar) de la Naturaleza y suplirá cualquier posible deficiencia en nuestra alimentación.

3.- Tomar 6 días por semana un Hepatoprotector. Sugerimos 6 meses continuos de Cardo Mariano (Extracto líquido 1 cucharadita 3 veces al día), y 6 meses continuos de Schisandra (extracto líquido 1 cucharadita 3 veces al día), y regresar al primero. Otras opciones podrían ser: Alcachofa, Bupleurum, Propóleo, y Reishi.

4.- La última recomendación es hacernos con la frecuencia que el médico nos señale, la prueba de sangre que nos indica el estado de salud del hígado.

b.- Para eliminar el padecimiento(Propuesta de Estudio).

Salvo excepciones, una enfermedad crónica como la Hepatitis B, no se cura sólo con medicinas, sean estas naturales o artificiales, pues el origen del problema no es el virus, sino la poca eficacia de nuestras defensas para combatirlo. A pesar de las expectativas de cura tan poco favorables de este padecimiento, podemos pensar y diseñar un tratamiento que corrija la causa original del padecimiento y que al mismo tiempo estimule al hígado a eliminar la infección. Por la gravedad del padecimiento definimos de manera arbitraria la duración del tratamiento como de uno a dos años, aunque podría seguirse de manera indefinida hasta lograr la curación. La intoxicación de nuestro cuerpo, origen del problema, es una tarea que nos ha tomado toda una vida, y muchas veces su limpieza no se logra en un año.

AYUNO, UN BUEN INICIO. La mejor manera de iniciar una verdadera limpieza celular es con un ayuno (ver Apéndice C). Proponemos su duración de una semana tomando en cuenta que para este período no se requiere de precauciones especiales. En estos pocos días del mejor tratamiento de desintoxicación, lograremos sacar de nuestro cuerpo una gran cantidad de impurezas, y nos servirá como base para continuar un tratamiento más prolongado. Cabe mencionar que el ayuno, llevado en un programa ascendente de tiempo y guiado por profesionales de la salud, ha demostrado ser una excelente opción para curar por sí solo padecimientos hepáticos crónicos de todo tipo. En nuestra propuesta será sólo un buen inicio.

DIETOTERAPIA. Inmediatamente después de la semana de ayuno, iniciamos el tratamiento de Dietoterapia por un tiempo indefinido pero no menor a un año, período durante el cual sacaremos las impurezas más profundas al tiempo que nutrimos de manera especial nuestro cuerpo. La gran cantidad de enzimas y micro nutrientes que nuestro cuerpo recibe con esta dieta (3 litros de jugos frescos de frutas y verduras al día), ayudará a nuestras células a respirar, nutrirse, eliminar los desechos y a reproducirse sanamente (ver Apéndice C). Además de los jugos se incluye una dieta sólida vegetariana libre. Esta terapia se complementa con dos enemas de café al día, importantes para ayudar a sacar las toxinas acumuladas en el hígado.

HEPATOPROTECTORES. Adicional a la dieta de desintoxicación, el tratamiento (propuesta de estudio) incluye tomar dos hepatoprotectores simultáneamente: Schisandra, extracto líquido 3 ml 3 veces al día y Cardo mariano, extracto líquido 3 ml 3 veces al día. Tomar ambos tres meses seguidos con uno de descanso, pero desfasándolos de tal forma que siempre estemos tomando al menos uno.

ANTIVIRALES. En cuanto a los antivirales proponemos tomar tres de forma no simultánea durante 10 días cada uno. Hacer esto cada 6 meses iniciando 6 meses después de comenzar la dieta (treinta días de antivirales cada 6 meses). Seleccionar tres entre los siguientes antivirales y dosis: Phyllanthus, extracto líquido, 2 cucharaditas 3 veces al día; Hierba de San Juan, extracto líquido, 3 cucharaditas tres veces al día; Propóleo, cápsulas 3 gramos 3 veces al día; Reishi, cápsulas, 1.5 gramos 3 veces al día; Astrágalo, extracto líquido, 3 cucharaditas 3 veces al día; Melissa; extracto líquido, 3 cucharaditas 3 veces al día.

DURACIÓN. El tratamiento propuesto (para su estudio) puede seguirse indefinidamente hasta eliminar el virus, pero no deberá ser menor a un año. Posteriormente a este tratamiento, independientemente de si se logró eliminar el virus o no, es importante continuar con las medidas propuestas en el punto anterior para mantener el padecimiento bajo control.

HEPATITIS C CRÓNICA

Datos del Padecimiento

ESTADÍSTICAS: Se estima que más de 150 millones de personas padecen Hepatitis C crónica, la mayor parte de ellos no lo sabe. Del 60 al 70% de los contagiados no presentan síntomas en su etapa aguda, y del 55 a 85% de los contagios terminan en etapa crónica. De los enfermos crónicos, la tercera parte desarrollará cirrosis antes de 20 años y otra tercera parte la desarrollará antes de treinta años. El riesgo de transmisión en nacimientos por madres con el virus, es del 4%.

CARACTERÍSTICAS DE LA INFECCIÓN: La infección se transmite a través de la sangre, pudiendo vivir el virus de 1 a 4 días fuera del cuerpo. No existe vacuna para la Hepatitis C. Este padecimiento es difícil identificar por sus síntomas no sólo en su etapa aguda, sino en su etapa crónica. La mayor parte de las veces la persona detecta la enfermedad hasta que aparecen síntomas de cirrosis. Por esta razón se recomienda el análisis de sangre ante la menor sospecha de contagio. Se llama etapa crónica cundo ya han pasado 6 meses del contagio y persiste la infección. La gravedad de la etapa crónica se mide del 1 al 6 según el daño al hígado, donde el número 6 es Cirrosis. Este es un buen ejemplo de por qué debemos tomar oportunamente algún inmunoestimulantes al sentir el primer síntoma de un posible virus, aún cuando no tengamos la menor idea de que padecimiento se trate.

ANÁLISIS CLÍNICOS: La Hepatitis C se detecta fácilmente con análisis de sangre desde 1 a 3 semanas posteriores al contagio. En la etapa crónica se recomiendan pruebas periódicas de ALT (inflamación hepática) para conocer la evolución del padecimiento. Se recomienda realizar examen de sangre en los siguientes casos: drogadictos, transfusiones antes de 1987, problemas hepáticos no diagnosticados, hemodiálisis.

TRATAMIENTO MÉDICO: A diferencia de la gran mayoría de los padecimientos crónicos donde el uso de los medicamentos no es suficiente para erradicarlos, la hepatitis C crónica sí es curable en un porcentaje considerable de casos. La medicina fármaco ofrece antivirales que eliminan la enfermedad con un porcentaje de éxito que va del 40% al 80% según sea el genotipo del virus. Cuando se detecta el virus en la etapa aguda (lo cual es difícil), los resultados son aún mejores.
A pesar de la eficacia del tratamiento médico, hay todavía más de 100 millones de personas que no tienen esta opción ya sea porque la utilizaron y no les funcionó, porque no pueden tolerar su toxicidad, o simplemente por razones económicas. Para estas personas es importante contar con una opción natural.

Tratamiento Natural

En la actualidad los tratamientos con hepatoprotectores y/o antivirales naturales contra este padecimiento son de uso común particularmente el los países Asiáticos. Algunas de las substancias más utilizadas son: Bupleurum, Regaliz, Astrágalo, Cardo Mariano, Hierba de San Juan, Phyllanthus, Reishi, Shisandra (9). Hemos visto curaciones individuales con Cardo Mariano en menos de un año, al igual que sabemos de tratamientos de 18 meses con Schisandra donde se obtuvieron muy buenos resultados.

TRATAMIENTO ORAL (Propuesta de Estudio)

Tomando como base los tratamientos existentes que han tenido éxito, proponemos un tratamiento oral de 18 meses de duración, consistente en hepatoprotectores, antivirales y alimentación:

HEPATOPROTECTORES. Polen, 2 cucharadas (en un poco de agua con miel) como primer alimento cada día, 6 días por semana, durante los 18 meses. Con esto aseguramos la correcta nutrición de las células hepáticas. Además, tomar durante todo el tratamiento dos hepatoprotectores de manera simultánea administrándolos por cuatro meses seguidos con uno de descanso pero desfasando su inicio de manera que los descansos no coincidan. Las substancias propuestas y sus dosis son: Cardo Mariano, extracto líquido, 1 cucharadita (3 ml) 3 veces al día; Shisandra, extracto líquido, 1 cucharadita (3 ml) 3 veces al día.

ANTIVIRALES: Proponemos la administración de tres antivirales tomando uno a la vez por períodos de 3 meses seguidos. A los 9 meses se repiten los mismos antivirales en igual orden. Los antivirales seleccionados y sus dosis (normales) son: Astrágalo, extracto líquido, 1 cucharadita (3 ml) 3 veces al día; Phyllanthus, extracto líquido, 1 cucharadita (3ml) 2 veces al día; Hierba de San Juan, extracto líquido, 1 cucharadita (3 ml) 3 veces al día.

ALIMENTACIÓN: Una alimentación sana y baja en proteínas y grasas animales, es clave para el éxito del tratamiento. Por dieta sana entendemos una alimentación con un mínimo de alimentos procesados y refinados, y muy alta en gramíneas, frutas y verduras. Por otra parte entre menos productos animales se consuman, tanto más descansará nuestro hígado. Importante también resulta no tomar ningún medicamento fármaco que no sea verdaderamente indispensable.

TRATAMIENTO INTEGRAL (Propuesta de Estudio)

El mismo tratamiento propuesto para eliminar el virus de la Hepatitis B, resultaría más efectivo aún para la hepatitis C, pues este último virus es menos persistente. Para casi cualquier enfermedad crónica, el tratamiento central de desintoxicación celular será siempre lo más efectivo pues corrige la raíz de problema. Por otra parte, el tratamiento oral tiene altas posibilidades de éxito y es considerablemente más fácil de seguir, de manera que el tratamiento integral podría quedar como segunda opción.

FIBROMIALGIA

Datos del Padecimiento

ESTADÍSTICAS: Se estima que la Fibromialgia y la Fatiga Crónica afectan del 3 al 5% de la población mundial, en mayor proporción en los países más desarrollados. En cuanto a la relación con el sexo de los pacientes, la proporción mujer/hombre es de aproximadamente tres a uno. Las personas que logran recuperase completamente del padecimiento son aproximadamente el 5%.

CARACTERÍSTICAS DE LA INFECCIÓN: La Fibromialgia es un padecimiento de tipo crónico, generalmente no progresivo e incurable. Existen varias enfermedades con síntomas similares que probablemente sean en sí la misma pero con diferentes manifestaciones según la respuesta de cada organismo. Las más conocidas son: Encefalomielitis Miálgica, Síndrome de Fatiga Crónica, Fibromialgia y Síndrome de la Guerra del Golfo. Los síntomas generales son: Fatiga crónica, dolor muscular, dolor articular, dolor de cabeza, depresión, disturbio del sueño, ansiedad, confusión, inflamación intestinal. Se le denomina Fibromialgia cuando en lo particular el paciente tiene 11 de 18 puntos predeterminados sensibles al tacto. Para fines prácticos llamaremos Fibromialgia a todos los padecimientos con estos síntomas, pues pensamos que el origen (y el tratamiento) es el mismo para todos.
La intensidad de los síntomas puede ir desde ligera hasta incapacitante y su instalación puede ser repentina o muy lenta. Como en otras enfermedades crónicas, es común que la instalación de este padecimiento coincida con un trauma físico o emocional, pues en estas circunstancias el sistema de defensa se debilita. En un alto porcentaje de pacientes con Fibromialgia, las defensas, particularmente varios tipos de linfocitos, muestran un conteo inferior al normal.
Con frecuencia, este padecimiento aparece junto con otros padecimientos e infecciones crónicas causadas por virus o por un tipo de bacteria llamada micoplasma. Ejemplo: Artritis Reumatoide, Esclerosis Múltiple, Esclerosis Lateral, Esclerodermia, Lupus Eritomatoso Sistémico, Hepatitis C, VIH. Es también común que surja la enfermedad después de infecciones agudas provocadas por virus y bacterias tales como: la enfermedad de Lyme, Clamidia pneumoniae, Parvovirus B19, Epstein Barr, CMV, etc.

ANALISIS: No existen aún pruebas estándar de laboratorio específicas para detectar este padecimiento. Sin embargo, si hay un gran número de estudios que se pueden hacer como apoyo a su diagnóstico.

TRATAMIENTO MÉDICO: Son muchos los tratamientos para aliviar los síntomas: dolor, depresión, angustia, falta de sueño, etc., aunque casi ninguno que busque eliminar el padecimiento.

Causa del Padecimiento
Aunque no hay certeza de qué causa el padecimiento, una gran parte de las teorías favorecen la hipótesis de que se trata de una infección viral crónica localizada en el encéfalo. Gracias a las nuevas herramientas de laboratorio, día con día crecen las evidencias que ubican en la sangre de los pacientes de Fibromialgia, diversos virus en cantidades muy superiores al de las personas sanas. De todos estos virus sobresalen los hérpicos, particularmente el herpes 6 (10).
Otra teoría se inclina a pensar que estos virus son sólo oportunistas que aprovechan un sistema inmune debilitado para instalarse en alguna parte donde se sienten protegidos, pero que la infección principal es causada por uno o varios tipos de micoplasmas (bacterias de tamaño muy pequeño) (11). Estos microorganismos se han encontrado en cantidades anormalmente altas en pacientes de prácticamente todas las enfermedades crónicas encefálicas, pero en cantidades especialmente grandes en personas con Fibromialgia (12).
Es difícil en este momento saber cuál de estos microorganismos es el causante del padecimiento y cuáles son sólo oportunistas. Lo que sí sabemos es que el paciente presenta un sistema de defensa disminuido y una gran cantidad de virus y de bacterias parásitas.

Tratamientos Naturales Existentes

Podemos decir que del mundo de padecimientos crónicos, la Fibromialgia es de los menos difíciles de curar. Existen un sinnúmero de tratamientos naturales que van desde aliviar algún síntoma hasta curar el padecimiento.

TRATAMIENTO ORAL: Generalmente una enfermedad crónica no se alivia solamente con un medicamento, pues primero hay que arreglar el origen del problema que es la contaminación del organismo completo. Sin embargo, existe un tratamiento oral utilizado principalmente en Europa (13), cuyos resultados esperados van de una gran mejoría hasta la curación permanente. El tratamiento consiste en dosis muy altas de Propóleo: 9 a 12 gramos diarios divididos en tres o cuatro tomas, durante seis semanas, y posteriormente 3 gramos al día en tres tomas durante un año. El Propóleo es antibacteriano y antiviral.

TRATAMIENTO CON VENENO DE ABEJA: Este es probablemente el método más efectivo para eliminar la Fibromialgia de manera definitiva. No existe un tiempo de tratamiento preestablecido, pero la experiencia indica que 2 a 3 meses serán generalmente suficientes (ver Apéndice C). Cabe mencionar, que a pesar del temor que este método inspira, es un tratamiento muy seguro desde el punto de vista de toxicidad, y muy confiable en sus resultados.

DIETOTERAPIA: Cualquier forma de desintoxicación celular será un buen método para curar, o al menos mejorar, este padecimiento. El Programa Gerson (ver referencia en Apéndice C), un tratamiento de Dietoterapia diseñado originalmente para pacientes con Cáncer, ofrece buenos resultados en corto plazo y generalmente una recuperación permanente a los nueve meses.

COMBINACIÓN DE TRATAMIENTOS (Propuesta de Estudio): Podemos también diseñar un tratamiento que incluya simultáneamente un Antiviral/Antibacteriano como lo es el Propóleo, junto con un método de desintoxicación celular que permita a nuestras defensas recuperar su fuerza. Por ejemplo: Dietoterapia de jugos (ver Apéndice C) durante 8 semanas junto con un tratamiento oral de Propóleo en una dosis de 3 a 4 gramos 3 veces al día durante las mismas 8 semanas, continuando con el propóleo por 6 meses más en dosis de 1 gramo 3 veces al día.

ESCLEROSIS MÚLTIPLE

Datos del Padecimiento

ESTADÍSTICAS: En los países desarrollados la prevalencia de este padecimiento es aproximadamente de 1 en mil personas, con una relación mujer-hombre de 3 a 1. La edad más frecuente en que se adquiere el padecimiento es entre los 20 y 40 años.

CARACTERÍSTICAS DE LA INFECCIÓN: Es un padecimiento crónico, progresivo, considerado incurable, que se origina con la destrucción de zonas de mielina, tejido que recubre partes del cerebro y nervios y que participa en la función de transmitir señales entre el sistema nervioso central y el resto del cuerpo. Con la destrucción del tejido, se suspende la transmisión de órdenes del cerebro a cualquier músculo u órgano según sean las zonas dañadas. Los síntomas, que en realidad corresponden a daños del sistema nervioso, son muy variados, aunque algunos de los más frecuentes son: debilidad muscular en piernas y brazos, problemas en la visión y el habla, temblor, fatiga crónica, depresión y ansiedad. Con frecuencia el padecimiento aparece después de alguna infección aguda (que puede ser la misma infección que se convierte en crónica), algún trauma físico o emocional, un esfuerzo físico extenuante y en general de cualquier situación que deprima nuestras defensas.

ANÁLISIS: La sospecha del padecimiento inicia cuando aparecen los primeros daños, lo cual será mucho tiempo después de que realmente inició la enfermedad. La confirmación se puede hacer con un análisis del líquido encéfalo raquídeo que detecta una inflamación, y una resonancia magnética en el cerebro que ubica las zonas de tejido dañado. Aún no existe de manera comercial, algún análisis que indique que el virus esta activo.

TRATAMIENTO MÉDICO: La utilización de inmunomoduladores y de antinflamatorios reduce las crisis y hace el padecimiento menos difícil. Ambos fármacos requieren de un control cuidadoso del médico y no evitan el progreso del padecimiento. Existen un sinnúmero de medicamentos que se pueden utilizar para reducir los efectos o síntomas, dependiendo de la evolución particular en cada paciente.

Causa del Padecimiento

Para muchos naturistas la causa más probable de este padecimiento ha sido por mucho tiempo la de un virus hérpico. Estudios recientes de laboratorio indican que esto es verdad, pero existe aún polémica sobre si la presencia del virus es causa o efecto del padecimiento. Hasta el momento el principal sospechoso de causar este padecimiento es el virus herpes 6.

Como sucede en otras infecciones crónicas, análisis en pacientes con este padecimiento muestran niveles altos de diversos microorganismos parásitos como el virus hérpico Epstein Barr y diversos micoplasmas. Con mucha frecuencia los análisis de sangre a pacientes también muestran altos niveles de metales pesados como mercurio y plomo. Nos inclinamos a pensar que tanto los microorganismos oportunistas como la contaminación de metales, son efecto de un sistema de defensa comprometido y no la causa del padecimiento.

Como el resto de los virus hérpicos, el herpes 6 se instala en el organismo de forma latente (inactiva) por mucho tiempo, esperando la oportunidad de activarse cuando el sistema de defensa sufra un decaimiento. Existe un padecimiento infantil leve llamado Roseola que afecta a más del 25% de los niños en su primera infancia y que es causado por el herpes 6. Esta puede ser la entrada del virus al organismo.

Por otra parte el virus (antígeno) herpes 6 se ha encontrado en la sangre de un 54% de personas con EM contra 0% en personas sanas (grupo de control), y en 70 al 90% en el tejido cerebral. Estos hallazgos junto con el tipo de daño a los tejidos, hacen que cada día más médicos identifiquen este virus como la causa del padecimiento (14).

Una característica particular del Herpes 6 es que adicionalmente a atacar algunas defensas clave contra las infecciones virales (células T y K), ataca las células que forman los capilares, causando con esto zonas del cerebro con baja irrigación (isquemia). Estas pequeñas zonas de tejido nervioso con limitada capacidad de defensa resultan ideales para la instalación del virus.

Cabe insistir que el virus puede ser la causa de la enfermedad, pero el origen del problema es el debilitamiento del sistema de defensa que permitió la instalación del virus. Para corregir el padecimiento es menester en primer lugar regresar la salud al sistema de defensa para que sea este quien combata exitosamente al virus. La utilización de antivirales, o de cualquier medicamento, sin reforzar el sistema de defensa, no será suficiente para eliminar la infección.

Tratamientos Naturales

Como ya comentamos, el tratamiento central para enfrentar este y cualquier otro padecimiento crónico, es ayudar a nuestras defensas a limpiar de toxinas nuestro cuerpo. Cuando limpiemos cada órgano, tejido y célula, la totalidad de nuestras defensas estarán disponibles para atacar y eliminar la infección. Sin embargo, cada infección tiene sus características propias por lo que cada tratamiento tiene también sus variantes particulares, como lo son la intensidad y duración de la desintoxicación, así como el tratamiento oral más adecuado.
Los tres tratamientos de desintoxicación que detallamos en el Apéndice C (ayuno, dietoterapia de jugos y TVA), se han usado con éxito en la Esclerosis Múltiple.

TRATAMIENTO CON VENENO DE ABEJA. En los últimos 15 años, el tratamiento con veneno de abeja (TVA) ha sido utilizado por decenas de miles de pacientes con muy buenos resultados. Es particularmente importante en este padecimiento diferenciar entre la infección y los daños causados por esta. Sí es posible eliminar la infección, lo que se traducirá en detener de manera definitiva y permanente el avance del padecimiento. En cuanto a la recuperación de los daños, por lo general se logra solamente de manera parcial y menor, pues es difícil la regeneración del tejido nervioso dañado. No conocemos estudios clínicos que nos señalen el porcentaje de éxito del TVA en la eliminación de la infección, sin embargo, algunos apiterapistas estiman que en la mitad de los casos el avance del padecimiento se detiene de manera definitiva, así como una mejoría considerable en la otra mitad de los pacientes, siempre y cuando se tome el tratamiento completo, el cual generalmente se establece con una duración de un año. En cuanto a la recuperación de daños, un estudio clínico en 50 pacientes que siguieron el tratamiento completo, estimó un promedio de recuperación del 35% en el período de 12 meses (15). Cuando por primera vez escuchamos de este tratamiento, puede parecernos poco civilizado y peligroso, sin embargo, en sus más de 100 años de utilización en cientos de miles de pacientes, el TVA ha demostrado ser un tratamiento muy seguro, desde el punto de vista de riesgo para la salud, y al mismo tiempo sorprendentemente efectivo para diversos padecimientos crónicos.

DIETOTERAPIA. En cuanto a la dietoterapia, el programa Gerson se ha utilizado con muy buenos resultados particularmente en los casos que el paciente no ha tomado inmunomoduladores o corticoides fármaco por períodos prolongados. Este tratamiento es largo e intenso, pero al mismo tiempo pensamos que pueda ser la mejor opción en cuanto a la regeneración de los tejidos dañados, pues adicionalmente a la limpieza celular, el paciente recibe una supernutrición de enzimas y de todas las sustancias que el cuerpo requiere para su regeneración celular. Algunas experiencias anecdóticas (16) nos hacen pensar que la dietoterapia de desintoxicación es una real esperanza para los pacientes de EM.

TRATAMIENTO CON ANTIVIRALES (Propuesta de Estudio). Es claro que para este padecimiento el tratamiento central debe ser la desintoxicación celular. Pero si pensamos que se trata de una infección viral, podría ser útil la administración oral de antivirales para complementar el combate a la infección. Estamos concientes que estimular las defensas no es aconsejado dentro de los tratamientos médicos tradicionales, que consideran que nuestras defensas atacan (sin aparente razón) al tejido nervioso, por lo que el tratamiento central es evitar las exacerbaciones manteniendo reprimidas y tranquilas a nuestras defensas. Por su parte, el tratamiento natural va en dirección contraria pues busca reforzar nuestras defensas para que estas luchen y acaben de raíz con el virus.
Proponemos (para su estudio), durante un período de un año (aproximadamente la duración de la desintoxicación), la administración oral de dos antivirales simultáneos durante períodos de dos meses cambiándolos por otros dos diferentes cada dos meses. Los antivirales propuestos pueden ser algunos de los siguientes: Hierba de San Juan, Propóleo, Melissa, Astrágalo, Uña de Gato, Pau D’arco, Echinacea, Reishi, y Phyllanthus. La dosis propuesta es dos veces la normal indicada en el listado del Apéndice B.

DEPRESIÓN CRÓNICA

Datos del Padecimiento

ESTADÍSTICA: Debido a la gradualidad del padecimiento que va de leve a muy grave, no hay datos precisos de la cantidad de enfermos crónicos, pero se estima que más del 1.0% de la población padece de depresión crónica de media a alta, de los cuales la proporción mujeres-hombres es de 2 a 1. Como sucede en casi todas las enfermedades crónicas, la incidencia de la depresión será mayor entre mayor sea el desarrollo industrial de la población. La razón es simple, entre más químicos sintéticos se produzcan, mayor cantidad de estos terminarán en el organismo de la población y menor serán las defensas disponibles para enfrentar las infecciones virales.

CARACTERÍSTICAS DE LA ENFERMEDAD: La Depresión Crónica no es un estado de ánimo consecuencia de los problemas que la persona enfrenta en su vida cotidiana, sino una enfermedad física que provoca un estado de ánimo depresivo de manera permanente. Sin duda que este estado de ánimo se retroalimenta o se ve afectado por los sucesos de la vida, pero nace en el interior causado por un padecimiento físico. La intensidad o gravedad del padecimiento puede ir desde apenas perceptible hasta incapacitante. Cuando se tiene este padecimiento, los sucesos negativos de la vida pueden general eventos o crisis de depresión mayores. Una variante del padecimiento es el llamado desorden bipolar en donde de una depresión se puede pasar a un estado anímico contrario llamado manía. Cuando la depresión tiene su origen en problemas únicamente psicológicos, no se considera como crónica.
Algunos de los síntomas típicos son: tristeza, vacío, desesperanza, pesimismo, sentimientos de culpabilidad y desvaloración personal, pérdida de energía, de apetito sexual y de interés por disfrutar la vida, fatiga, dificultad para concentrarse, dormir, levantarse temprano y tomar decisiones, irritabilidad, pensamientos negativos, etc.

ANÁLISIS CLÍNICOS: No existen análisis clínicos comerciales que nos ayuden a identificar el padecimiento.

TRATAMIENTO MÉDICO FÁRMACO: Existen varios medicamentos de nueva generación (SSRI) que se pueden suministrar durante años sin causarle efectos secundarios serios. Los medicamentos por lo general no curan la enfermedad cuando es crónica, pero sí son efectivos para mantener al paciente bajo control.

Causa del Padecimiento

Hasta hace poco tiempo se pensaba que la Depresión Crónica era una enfermedad de origen genético. Como en la mayor parte de los padecimientos, seguramente existe un factor de predisposición genética. Existen también, causas psicológicas que estimulan el padecimiento. Sin embargo, día con día toma fuerza la teoría de que el origen del padecimiento es una infección viral. Algunos estudios señalan que más del 50% de los casos de Depresión y Bipolaridad pueden ser causados por un virus llamado Borna (17). Estos hallazgos abren una seria posibilidad de que otros padecimientos Psiquiátricos como Parkinson, y la Esquizofrenia, sean también causados por este virus. Otro argumento en esta dirección es que el antiviral fármaco llamado Amantadine, originalmente diseñado contra la influenza, es un buen Antidepresivo. De hecho este medicamento se receta también para el Parkinson.

El Borna es un virus bien conocido en animales, particularmente en caballos, sin embargo, su versión humana es poco conocida. Se piensa que entra a nuestro cuerpo como una gripa inofensiva, para quedarse de forma latente en el tejido nervioso por tiempo indefinido, listo para instalarse de forma activa cuando nuestro sistema de defensa muestre debilidad.

Para la Herbolaria, la teoría de su origen viral tiene mucho sentido pues dos de los antidepresivos herbolarios más utilizados son también dos de los mejores antivirales. Nos referimos a la Melissa y a la Hierba de San Juan.

Tratamiento Natural

TRATAMIENTO ORAL EXISTENTE. El tratamiento herbolario actualmente más utilizado es la Hierba de San Juan en dosis de: una taza de té 3 veces al día, o en extracto líquido, una cucharadita (3 ml) 3 veces al día o en extracto sólido (cápsulas), 300 mg 3 veces al día. Este tratamiento es muy popular en todo el mundo, pues es efectivo y de toxicidad muy suave. La duración del tratamiento mínima recomendada es de dos meses, y puede prolongarse el tiempo que sea necesario. Sin embargo, por lo general, este tratamiento no cura la enfermedad sino solamente la mantiene bajo control. A pesar de su muy baja toxicidad (ver Apéndice B), no se recomienda combinar la Hierba de San Juan con medicamentos psicotrópicos fármaco, pues la hierba puede hacer variar la efectividad de estos últimos (generalmente incrementa el efecto).

TRATAMIENTO INTEGRAL (Propuesta de Estudio). El propósito de este tratamiento no debe ser solamente controlar mejor la enfermedad, sino eliminar el virus. Proponemos la Dietoterapia con una duración de cuatro meses (ver Apéndice C), incluyendo en el tratamiento 1 enema de café al día. En cuanto al tratamiento con antivirales proponemos la administración oral simultanea de Melissa y de Hierba de San Juan, con la misma dosis para ambas plantas, como sigue: durante las primeras 6 semanas, extracto líquido, 2 cucharaditas (6 ml) 3 veces al día. Durante las semanas 7 y 8, extracto líquido 3 cucharaditas (9 ml) 3 veces al día. Los siguientes 2 meses regresamos a la primera dosis: extracto líquido 2 cucharaditas (6 ml) 3 veces al día.
Otro tratamiento que resulta particularmente efectivo para los padecimientos psiquiátricos crónicos es el ayuno (ver Apéndice C). Un tratamiento de dos semanas de duración (período máximo recomendado para la primera vez), seguramente será suficiente en la mayoría de los casos de Depresión Crónica.

INFECCIÓN CON VIH

Datos del Padecimiento

COMENTARIO GENERAL: Muy pocos padecimientos han sacudido tanto a la sociedad en el último siglo como el VIH/SIDA. En la lucha contra el virus el esfuerzo de la comunidad científica ha sido enorme y los resultados en cuanto a la comprensión de los virus no tienen precedente, de manera tal que todo lo que se hace para curar este padecimiento, acerca también a la comprensión de cualquier otra infección viral. Sin embargo, la cura del VIH probablemente tome aún un tiempo más, y mientras tanto todos los caminos deben ser explorados. Algunas de estos caminos, que por cierto han sido poco estudiados, son los tratamientos naturales.

ESTADÍSTICA: Desde la aparición de esta enfermedad (1981) han muerto más de 25 millones de pacientes y se estima que este año cueste la vida a más de 3 millones de los cuales aproximadamente el 20% serán niños. No se tiene un dato preciso del número de personas contagiadas, pero se estima sean alrededor de un 0.6% de la población mundial (35 millones) con mucha variación en los índices de cada país, pues mientras en el sur de África el contagio alcanza niveles del 30% de la población, en otros países del mundo el índice es prácticamente cero.

ANÁLISIS CLÍNICOS: La prueba llamada de ELISA es la más común pero existen otras para certificar el resultado como la Western Blot. Por confiabilidad de los resultados, estas pruebas se hacen de 8 a 12 semanas después del contagio. Una prueba menos comercial que detecta directamente el virus después de 11 días del contagio, es la del RNA. Para seguir la evolución de la enfermedad se utilizan las pruebas que detectan la carga viral, así como las que determinan el conteo de células T (CD4+).

DATOS TÉCNICOS: El virus VIH ha sido ha sido plenamente identificado y detallado. Consta de 2 genomas ARN de helicoide simple y diversos genes, cada uno con la información necesaria para la supervivencia del virus.
El VIH infecta diversas células del sistema de defensa, particularmente los linfocitos T (CD4+) que son precisamente los encargados de coordinar la defensa ante las infecciones virales. El virus se instala dentro de dichas células y las utiliza para transportarse y reproducirse.
Una parte menor de los virus (menos del 2%) se encuentran en la sangre. La mayor parte se instala en los conductos y ganglios linfáticos, en el timo, el bazo y la médula ósea.
De los diversos tejidos donde se sospecha se esconde el virus de forma latente, como una fuente oculta de contagio, sobresale la mucosa. Una teoría señala que las células de defensa que protegen este tejido (dendríticas) son utilizadas por el virus para entrar al cuerpo y contagiar las células T (CD4+).

Etapas del Padecimiento y Tratamiento Médico.

ETAPA AGUDA: 30 a 60 días después de la exposición aparece un cuadro gripal (en 80 a 90% de los casos) con fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, fatiga e inflamación de los ganglios linfáticos. Dichos síntomas desaparecen en pocas semanas; esto en cuanto a síntomas. En lo que corresponde a la infección, en cuatro semanas se alcanza una carga viral muy alta (1 millón de copias del virus por ml de plasma) y los linfocitos T (CD4+) bajan de 1100 a 500 por milímetro cúbico de sangre. En las siguientes 3 semanas el cuerpo reacciona aumentando los linfocitos y bajando la carga viral pero en muchos casos el virus queda instalado y se inicia la etapa asintomática o de VIH. Durante la etapa aguda existe un tratamiento con antiretrovirales llamado PEP que reduce la posibilidad de un contagio crónico. Este tratamiento se debe iniciar inmediatamente después del posible contagio y dura 4 semanas.

ETAPA ASINTOMÁTICA O VIH+. Cuando se terminan los síntomas de gripe, si las defensas no tuvieron la capacidad de derrotar la infección, se inicia la etapa crónica con la instalación del virus en el cuerpo, donde permanecerá, generalmente, hasta la muerte del paciente. Durante este tiempo, que en un adulto es del orden de 7 a 10 años, el enfermo por lo general no presenta ningún síntoma y muchas veces ni siquiera estará conciente de su padecimiento. En cuanto a la infección, sí hay un avance pues las células de defensa (CD4+) bajan de 700 (aprox.) células T por milímetro cúbico (valor de cuando inició la etapa crónica) hasta llegar a niveles 200 o 250 donde se define al padecimiento como SIDA, pues en esta etapa el cuerpo está ya cerca de perder la capacidad de defenderse de cualquier infección. Por lo general durante el período asintomático no se toman medicamentos específicos para la enfermedad, sólo se enfatiza llevar una vida sana particularmente en cuanto a la alimentación y el estrés.

ETAPA SIDA: Durante este período la carga viral se dispara, y la capacidad del cuerpo para resistir infecciones se colapsa. Esta etapa dura generalmente menos de un año y termina con el fallecimiento. Poco antes de iniciar esta etapa (cuando la carga viral es mayor de 100 000 copias por ml y la cantidad de células de defensa CD4+ está entre 200 y 350), se puede iniciar el tratamiento con antiretrovirales fármaco llamado “coctel” o HAART. El medicamento puede prolongar la vida del paciente por muchos años y su efectividad es del orden del 50% ya sea por intolerancia del paciente o por el desarrollo de virus resistentes.

Tratamiento Natural

PREVENCIÓN. Comentamos en el tema de infecciones agudas, lo que podemos hacer mucho para prevenir la etapa crónica tomando una buena dosis de inmunoestimulantes y antivirales de manera oportunamente con la sola sospecha de contagio o en los primeros síntomas gripales propios de este padecimiento. Pero ahora el tema a tratar es, qué hacer si ya adquirimos el virus en etapa crónica (etapa VIH positivo).

TRATAMIENTOS EXISTENTES. No conocemos algún tratamiento natural que esté documentado y que haya probado ser efectivo para eliminar el virus. Conocemos, por ejemplo, los efectos muy positivos del tratamiento con veneno de abeja en pacientes en etapa terminal, no para curar, sino para reducir los padecimientos periféricos propios de esta etapa. Hemos escuchado de manera anecdótica curaciones con dietoterapia. No dudamos que la limpieza celular al incrementar la fortaleza de las defensas ayude a combatir el virus, pero no contamos con información documentada que nos facilite el camino para diseñar un tratamiento. En cuanto al tratamiento oral, hay varios antivirales que han demostrado combatir el virus aún en dosis bajas, pero no hemos visto su utilización en dosis máximas ni en forma de “coctel”. A manera de ejemplo, hace casi 20 años en Perú, se hicieron pruebas clínicas a pacientes con VIH utilizando una planta antiviral llamada Jergón sacha argumentándose entonces muy buenos resultados (18). Desde entonces la planta se vende en muchas partes del mundo pero no encontramos a la fecha un solo estudio científico sobre las propiedades de dicha planta (razón por la cual no la incluimos en nuestro listado). El tratamiento oral mencionado tiene una duración de 6 meses con dos antivirales en las siguientes dosis: Jergón sacha, tintura, 3 a 5 ml 3 veces al día, más Uña de Gato, extracto líquido 2 a 4 ml 2 veces al día. En nuestra opinión los antivirales orales pueden mantener bajo control el virus, mas no son suficientes como para eliminarlo, pues no estamos corrigiendo el origen del problema debido al cual las defensas no pudieron eliminar al virus en la etapa aguda.

DISEÑO DE TRATAMIENTOS. De manera similar al virus de la hepatitis B, el VIH tiene avanzados mecanismos de supervivencia que lo hacen especialmente difícil de eliminar. Esto significa que el tratamiento a utilizar debe de ser intenso, agresivo y utilizando todos los recursos que la medicina natural nos ofrece. También podemos pensar en tratamientos más sencillos que no busquen eliminar el virus, sino solamente mantenerlo bajo control.
Lo ideal es utilizar ambos caminos, es decir, intentar periódicamente tratamientos que busquen eliminar el virus, y entre dichos tratamientos, mantener nuestras defensas lo más altas posible para no perder terreno ante el padecimiento. Presentamos más adelante dos ejemplos de tratamiento, el primer que busca mantener nuestras defensas fuertes (a.- Refuerzo Permanente al Sistema Inmune), del cual no tenemos duda que funcione, y el segundo (propuesta de estudio), un ejercicio teórico de cómo pensamos se podría eliminar el virus, pero que no tenemos idea de su efectividad pues no se ha intentado (b.- Tratamiento de Combate al Virus). Sabemos, en teoría, que de manera natural podemos eliminar cualquier virus, pero en este caso en particular (y en muchos otros), no sabemos cómo. El propósito de presentar esta propuesta de tratamiento, es dar un ejemplo de cómo utilizar algunas herramientas de la medicina natural para elevar nuestras defensas, de manera que cada paciente pueda, poco a poco, ir definiendo e implementando sus propios diseños de tratamiento.
La actitud que tomemos hacia el padecimiento a lo largo de los años, influirá grandemente no sólo en nuestra capacidad de disfrutar la vida, sino en nuestra propia salud. Si tomamos la determinación de luchar contra el virus dentro del terreno de la medicina natural, lo primero que debemos tener claro es que no existen las enfermedades incurables. Por una parte este es un virus muy persistente, pero por otra, nos da años de relativa salud, tiempo suficiente para aprender conceptos, planear e implementar tratamientos, ver resultados, hacer cambios, volver a intentar, etc. De algo podemos estar seguros, cualquier tratamiento apegado a los conceptos de la medicina natural, tendrá siempre resultados positivos.
No pretendemos que cada paciente llegue a ser un experto en medicina natural, sino pensamos que el mejor camino para curarnos de algo que la medicina no puede curar, es poner en nuestras propias manos la responsabilidad de nuestra salud. Es claro que debemos apoyarnos en profesionales de la salud, pero los caminos a seguir y las decisiones a tomar y la determinación por aliviarnos deberán ser nuestras. No conocemos el tratamiento para eliminar el virus, lo que sí sabemos es que en la medicina natural ofrece muchas herramientas, y enormes posibilidades, para combatir exitosamente cualquier infección, por persistente que esta sea, pero requiere que nosotros seamos también persistentes.
Algunos consejos para quien desee seguir la búsqueda de su propia salud, son:
1.- Al igual que para cualquier enfermedad crónica, el tratamiento central será la limpieza celular. Los tratamientos orales serán efectivos sólo en la medida que desintoxiquemos nuestro organismo.
2.- Recordar siempre el primer mandamiento de la medicina natural: Ayudarás a tu cuerpo para que se cure a sí mismo. Nunca debemos olvidar que el único que puede aprender a vencer al virus es nuestro propio cuerpo, nuestra tarea es ayudarlo para que sean nuestras propias defensas quienes acaben con el padecimiento.
3.- Como mínimo, deberemos estar siguiendo un tratamiento que nos mantenga las defensas altas (ver propuesta), para no permitir el avance del padecimiento.
4.- Aprender sobre medicina natural a través de fuentes de información confiables, avaladas por el profesional de la salud de nuestra confianza.
5.- Probar los caminos nuevos sin temor, pero hacerlo gradualmente. La gravedad del padecimiento no justifica tomar riesgos innecesarios.
6.- Medir con la frecuencia necesaria. Lo único que nos va a indicar cómo vamos en nuestra lucha, son los niveles de linfocitos T (CD4+).
7.- No olvidar que el estado de ánimo está directamente conectado a nuestras defensas. Emociones positivas, sólo traen salud.
Veamos las dos propuestas de tratamiento.

a.) Refuerzo Permanente al Sistema Inmune

LIMPIEZA CELULAR.
El primer paso para fortalecer el sistema inmune es ayudando a nuestro organismo a que se limpie de toxinas y se mantenga así de manera permanente. Proponemos algunas medidas permanentes: Una dieta de jugos (Ver Dietoterapia en Apéndice C) durante seis semanas (o más) como rutina anual; una alimentación natural (con un mínimo de alimentos procesados y un máximo de frutas y verduras frescas) el resto del año; no alcohol, cigarro o drogas; y tomar solamente los medicamentos verdaderamente necesarios. Estas acciones cotidianas aliviaran a nuestro sistema de defensa en su trabajo de hacer limpieza y le dará más disponibilidad para dedicarse a combatir la infección. La desintoxicación continua es la parte central del tratamiento.

TRATAMIENTO ORAL.
Junto a la limpieza celular, reforzaremos el sistema de defensa con antivirales y/o inmunoestimulantes orales de origen natural. De la lista que enseguida se presenta, tomar durante todo el año, dos sustancia a la vez en las dosis indicadas por períodos de tres meses cada una, tratando de repetir las sustancias lo menos posible
Las sustancias propuestas por orden alfabético son:
Astrágalo, extracto líquido 3 ml 3 veces al día.
Echinacea, extracto líquido 3 ml 3 veces al día.
Hierba de San Juan, extracto líquido 3 ml 3 veces al día.
Jalea Real, natural 1.0 gramo (sublingual) 3 veces al día.
Melisa, extracto líquido 3 ml 3 veces al día.
Pau D’arco, extracto líquido 3 ml 3 veces al día
Phyllanthus, extracto líquido 3 ml 3 veces al día.
Propóleo, cápsulas 1.5 g 3 veces al día.
Reishi, polvo 800 mg 3 veces al día.
Schisandra, extracto líquido 3 ml 3 veces al día.
Ginseng, extracto líquido, 30 gotas 3 veces al día
Shitake, extracto líquido, 30 gotas 3 veces al día
Uña de Gato, extracto seco 1 gramo 3 veces al día.

b.) Tratamiento de Combate al Virus (Propuesta de Estudio)

CONCEPTO GENERAL.
El enfoque que tiene la medicina natural para curar cualquier padecimiento crónico, es muy simple: Ayudar a nuestro cuerpo a subir su nivel de defensa al que debe tener una persona completamente sana, y en estas condiciones nuestro cuerpo está diseñado para curarse a sí mismo. Puede tratarse de una persona desahuciada por cáncer, diabetes o cualquier padecimiento viral, si logramos subir sus defensas, sanará. Lo hemos visto, no tenemos la menor duda del concepto. Como la principal causa del debilitamiento de las defensas es la contaminación de nuestro cuerpo con sustancias sintéticas, el tratamiento central será la limpieza celular. Por otra parte, tomando en cuenta que en la realidad esta limpieza es lenta, difícil y nunca llegará a ser completa, la utilización de inmunoestimulantes y antivirales será una herramienta por demás valiosa en la búsqueda de acabar con la enfermedad.
Existen muchas variantes a considerar en el diseño del tratamiento. En cuanto a la limpieza celular, cada especialista parece tener su propia teoría, y aunque sí existe uniformidad en el concepto, hay diferencias considerables. Sugerimos considerar el mayor apego posible la dieta Gerson (19), por el hecho de haber demostrado excelentes resultados a lo largo de muchos años. En cuanto a las substancias antivirales e inmunoestimulantes, cuáles utilizar, su efectividad, dosis, tiempos e incluso el efecto tan poco estudiado de la sinergia en el uso simultaneo de varias substancias, hacen que se multipliquen los posibles caminos a seguir.
Por esta razón no pretendemos que el tratamiento que en seguida propondremos (para su estudio), sea de lo más efectivo que se puedan intentar. El camino es ir mejorando a través de un proceso de prueba y error, es decir de planear, probar, medir, cambiar y volver a probar, etc. Tal vez no encontremos la solución a la primera, pero cada intento significará aprender a hacerlo mejor y ante todo, nos traerá más salud que significa más tiempo para seguir intentando. El tratamiento propuesto ante todo busca ejemplificar cómo ir diseñando e implementando diversas opciones.
Algo que siempre deberemos tener en mente es que lo que más influye en la salud, son el tipo de emociones que predominen en el paciente a lo largo del tratamiento. Una vida llena de sentimientos positivos como tranquilidad, alegría, esperanza, amor, etc., serán siempre más efectivos que el mejor de los antivirales. La mente, el cuerpo y el espíritu actúan siempre como un todo, algo bueno para el espíritu es algo bueno para el cuerpo.

RESUMEN DEL TRATAMIENTO.
Proponemos una duración de 12 meses dividido en 4 etapas. La primera de 4 meses tiene el propósito de lograr una “Desintoxicación General” a través de dietoterapia. Se incluye también un tratamiento con antivirales en dosis media. Durante la segunda etapa con duración de un mes, buscaremos una “Limpieza Profunda” a través de un ayuno y de una limpieza (externa) de virus en las mucosas. Durante la tercer etapa, de cuatro meses, continuamos la limpieza con dietoterapia e implementaremos un agresivo “Ataque con Antivirales”. Durante la cuarta etapa con duración de tres meses, manteniendo la limpieza lograda, buscamos darle al organismo un tiempo para asimilar y aprovechar el tratamiento y así lograr la “Consolidación” de los resultados. La forma de medir los resultados y ver incluso a lo largo de tratamiento qué cambios hacer, es con pruebas de sangre mensuales de los niveles de linfocitos T. Las pruebas deberán coincidir con los cambios cronológicos del tratamiento, empezando con la primer prueba en el arranque.

DESINTOXICACIÓN GENERAL.
Los primeros cuatro meses buscaremos hacer una limpieza general de toxinas a través del tratamiento de dietoterapia de jugos (ver Apéndice C), el cual incluye tres litros de jugos frescos y naturales, una dieta vegetariana sólida sin alimentos procesados, y dos enemas de café al día. Adicionalmente incluimos la administración oral de tres antivirales en dosis medias, por períodos de un mes, cambiándolos mensualmente por otros tres diferentes. Al final de esta etapa esperamos ver (en los análisis) un sistema de defensa fortalecido, en situación de dar la pelea. Seleccionamos 9 antivirales en dosis del doble a las normales (ver Apéndice B), de los cuales podríamos utilizar un mínimo de 6 repitiéndolos al tercer mes. Los antivirales son: Pau D’arco, Phyllanthus, Reishi, Propóleo, Melissa, Hierba de san Juan, Astrágalo, Echinacea, Uña de Gato.

LIMPIEZA PROFUNDA.
Esta segunda etapa con duración de un mes, es primordial, pues en ella buscamos remover los focos de infección, es decir los tejidos o zonas del cuerpo donde se atrincheran altas concentraciones de virus en etapa latente y/o activa. La forma natural por excelencia para lograr una limpieza verdaderamente profunda en la totalidad de los tejidos del cuerpo es: el ayuno. La duración propuesta son 14 días, tiempo usualmente recomendado como máximo para personas que ayunan por primera vez. Durante estos días el paciente no tomará ningún alimento ni ninguna sustancia además de agua de manantial en cantidades moderadas (ver Ayuno en Apéndice C). El paciente deberá tener la vigilancia de un médico o nutriólogo, el cual podrá recomendar un té mineralizante como Ortiga o Diente de León, aunque esto, generalmente, no es necesario. Desde el primer día que el cuerpo no recibe alimento, inicia el organismo un programa intenso de limpieza a nivel celular e intracelular, así como una reposición de células y de tejidos completos dañados, contaminados o contagiados con algún patógeno. De forma particular esperamos que se logre una limpieza total de virus en tejidos como el vaso, el timo, los nodos y conductos linfáticos, así como una limpieza parcial en la membrana mucosa, lugares donde se sospecha son trincheras del VIH. El ayuno es el tratamiento que la Naturaleza diseñó para regresar al cuerpo a su condición óptima de salud. Durante las semanas tres y cuatro reiniciamos lenta y gradualmente la dieta de jugos. Durante estas cuatro semanas no tomaremos antivirales. Es importante reiniciar la alimentación de forma muy lenta como se sugiere en el tratamiento del ayuno (Apéndice C).
Debido a que parte de la mucosa (en sistema digestivo, respiratorio, urinario y reproductor), se encuentra fuera del alcance del sistema de defensa (de la sangre), y se sospecha sea un lugar donde se acumula el virus buscando su entrada al organismo (a través de las propias células de defensa), buscaremos combatirlo con una acción externa de antivirales. Para las vías respiratorias proponemos una inhalación de vapor diaria de la siguiente manera: Agregar 5 cucharadas de Hierba de San Juan o de Echinacea a un litro de agua, hervir 15 minutos, apagar, vaciar en un recipiente, agregar 10 gotas de aceite esencial de Melissa, cubrir la cabeza e inhalar por 10 minutos. Cuidar de no respirar aire fresco durante los siguientes 30 minutos a la inhalación. Pensamos que la mucosa del tracto digestivo y el sistema urinario quedan cubiertos con la toma oral de antivirales. Para las mujeres aplicar un lavado vaginal por día, agregando al agua seis cucharaditas de extracto de cualquiera de los antivirales. De la misma forma sugerimos agregar una cucharadita de extracto en los enemas de café (dos diarios). En cuanto a la duración de esta limpieza de la mucosa, proponemos empiece dos semanas antes del ayuno y termine 6 semanas después (duración total de 12 semanas).

ATAQUE CON ANTIVIRALES.
Durante los meses de duración de esta etapa (meses 6 al 9 del tratamiento), podemos considerar que ya hemos logrado sacar gran cantidad de toxinas de nuestro organismo, y como consecuencia, una buena parte de nuestras defensas han dejado de trabajar en la limpieza para integrarse a la lucha contra la infección. Reforzaremos aún más la limpieza celular con otros cuatro meses de dietoterapia, y continuaremos con los mismos antivirales de la primera etapa administrados de la misma forma (tres a la vez por períodos de un mes) pero en dosis mayores como en seguida se indican: Pau D’arco, tintura, 2 cucharaditas (6 ml) 3 veces al día; Phyllanthus, extracto líquido, 2 cucharaditas (6 ml) 3 veces al día; Reishi, sólido, 2 gramos 3 veces al día; Propóleo, sólido, 3 gramos 3 veces al día; Melissa, extracto líquido, 3 cucharaditas (9 ml) 3 veces al día; Hierba de San Juan, extracto líquido, 3 cucharaditas (9 ml) 3 veces al día; Astrágalo, extracto líquido, 3 cucharaditas (9 ml) 3 veces al día; Echinacea, extracto líquido, 3 cucharaditas (9 ml) 3 veces al día; Uña de Gato, tintura, 2 cucharaditas (6 ml) 3 veces al día. Aunque las substancias seleccionadas son de baja toxicidad, no existen pruebas clínicas que prueben su seguridad en este nivel de dosis.
La recomendación de cambiar los antivirales cada mes es sólo con el propósito de observar su desempeño a través de los análisis. Los virus no pueden hacerse resistentes a los antivirales naturales, por lo que se puede cambiar esta decisión y continuar por varios meses con las substancias que pensamos nos ofrecen mejores resultados. Tomando en cuenta la limpieza lograda, esta es la etapa de la creatividad. Por ejemplo contamos con la Jalea Real, que aunque ha sido poco estudiada, los resultados anecdóticos la señalan como excelente antiviral. Su utilización ha sido en infecciones agudas, en dosis muy altas por períodos de pocos días. Aunque en principio esta substancia es de muy baja toxicidad, la poca experiencia en dosis altas implica cautela en su administración. Proponemos cuatro tomas durante esta etapa, de tres días cada una, al final de cada mes aprovechando el cambio de antivirales naturales con la siguiente dosis: el primer mes, 5 gramos (sublinguales) dos veces al día (durante 3 días). El segundo mes 5 gramos 3 veces al día, y el tercer y cuarto mes 5 gramos 4 veces al día. Durante estos períodos de administración de Jalea Real (de 3 días cada uno), no se tomarán los otros antivirales.

CONSOLIDACIÓN.
Durante estos tres últimos meses del tratamiento, cambiamos la Dietoterapia por una dieta natural libre, y tres antivirales en las dosis medias utilizadas durante la primera etapa. Dieta natural en este caso, significa libre de substancias sintéticas, por lo que cualquier alimento procesado no estará permitido. Lo que pretendemos con esta etapa de “consolidación”, es mantener las defensas altas durante un período más, para darle tiempo a nuestro organismo de terminar de realizar las mejoras internas, sea para combatir la infección, reparar tejidos, etc.


 
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