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Tratamiento Antiviral en etapa aguda
Comentarios Generales

La actitud que tomemos ante las infecciones virales nos puede ayudar a evitar problemas futuros para nuestra salud como daños permanentes o padecimientos crónicos. Es frecuente que aceptemos la infección como inevitable y concentremos nuestro esfuerzo en aliviar los síntomas, en vez de rechazar la idea de enfermarnos y concentrar nuestra atención en combatir el virus. Por lo general no sabremos siquiera qué virus tenemos ni cómo eliminarlo, pero nuestro cuerpo sí lo sabe. Lo que a nosotros nos corresponde hacer, es estimular nuestras defensas, pues un sistema de defensa fuerte puede vencer cualquier virus no importa cuál sea o que tan avanzada esté la infección.

Cuando no estamos enfermos, una alimentación natural nos ayudará a mantenernos sanos. Cuando ya adquirimos un virus, y el padecimiento está aún en etapa aguda, el uso oportuno de antivirales y/o inmunoestimulantes nos ayudará a reducir el tiempo y la gravedad de la infección.

A pesar de que existen suficientes estudios para establecer la acción farmacológica de inmunoestimulantes y antivirales naturales, su uso común se limita a infecciones virales no graves. Por esta razón cuando definimos dosis de antivirales para infecciones graves y muy graves, son propuestas para ser estudiadas pues no se cuenta con estudios ni experiencias anecdóticas que avalen los resultados.

Proponemos utilizar solamente tres tratamientos con antivirales, en función a la gravedad potencial del padecimiento: ya sea leve, grave o muy grave. En el apéndice A se dan algunos criterios para estimar dicho nivel de gravedad. Lo que varía entre los tratamientos es únicamente la dosis, pues la hierba o sustancia se seleccionará libremente del listado incluido en el Apéndice B. Este criterio de no ver el virus sino la gravedad del padecimiento se basa en que los antivirales naturales son de muy amplio espectro y además a que no existen estudios que nos digan cuál antiviral es mejor para tal virus.

Alimentación e Inmunoestimulantes

Algunas personas por su condición de trabajo o por diversas razones, se encuentran continuamente en riesgo de ser contagiados por alguna infección viral. Para ellos resulta particularmente importante mantener siempre las defensas altas a través de una buena alimentación y de Inmunoestimulantes.

En cuanto a la alimentación, proponemos una dieta natural que incluya cualquier producto natural como frutas, verduras, semillas, pescado, al mismo tiempo que reduzcamos a un mínimo los productos procesados: enlatados, empaquetados, embolsados, embotellados, etc. También recomendamos sustituir los refinados como azúcar, sal, aceite, harina, por los no refinados. Recomendamos un mínimo de leche, carne roja y aves debido al riesgo de comernos los antibióticos, esteroides y demás sustancias sintéticas que se les da a los animales por razones de productividad.

Una alimentación 100% natural sería suficiente para protegernos de cualquier virus, pero bien sabemos que en la vida moderna no es posible lograr esto, ni mucho menos. Por esto, recomendamos suplir en parte esta deficiencia en la alimentación a través de inmunoestimulantes naturales. De las sustancias herbolarias que incluimos, sugerimos tomar una a la vez por un período de uno a dos meses, después del cual se intercambia por otra durante un período similar y así continuar de forma indefinida. La dosis de mantenimiento propuesta es: Echinacea, extracto líquido 40 gotas 2 veces al día; Shitake, extracto líquido 30 gotas 2 veces al día; Astrágalo, extracto líquido 60 gotas 2 veces al día; Ginseng, extracto líquido 30 gotas 2 veces al día. Otra buena opción de inmunoestimulantes nos la ofrecen los productos de la abeja tomando uno de ellos a la vez durante 2 a 3 meses en las siguientes dosis: Propóleo, tintura 1 cucharadita 1 vez al día; Polen, 2 cucharadas soperas como primer alimento del día; Jalea Real, 1 gramo bajo la lengua como primer alimento del día. Si se desea aumentar la protección, recomendamos tomar más de una de estas substancias a la vez.

Nota: a menos que se indique en forma diferente, el extracto líquido considerado es de una concentración estándar de (1:1), y 1 cucharadita equivale a 3 ml.

Infección Viral No Identificada


Es frecuente que los síntomas indiquen que tenemos una infección de tipo viral, pero que el médico no pueda identificar el padecimiento. Lo más probable en estos casos es que se trate de una simple gripe, pero también podría tratarse de una infección seria que inicia con síntomas similares a un padecimiento leve y que puede causar daños severos a nuestro organismo. Por esta razón, no conviene correr riesgos innecesarios sino actuar ante cualquier infección viral no identificada aunque parezca un simple resfriado. Sugerimos en estos casos tomar dos antivirales en dosis normales (ver apéndice B) mientras duren los síntomas, por ejemplo: Melissa, extracto líquido 1 cucharadita 3 veces al día, más Propóleo, tintura 1 cucharadita 3 veces al día.

Infección Viral Grave (Propuesta de Estudio)

Podemos clasificar (arbitrariamente) la infección como grave cuando tiene posibilidades de dejar daños permanentes o de convertirse en crónica, pero cuyo índice de mortandad no es alto. Ponemos como ejemplo: Encefalitis, Meningitis, Rinitis, Carditis, o Hepatitis causados por cualquier virus. Sugerimos como tratamiento en estos casos: dos antivirales simultáneos en su dosis alta durante todo el tiempo que duren los síntomas.

Las dosis “altas” propuestas (lo doble de la dosis normal), son: Melissa, extracto líquido 2 cucharaditas 3 veces al día; Hierba de San Juan, extracto líquido 2 cucharaditas 3 veces al día; Echinacea, extracto líquido 2 cucharaditas 3 veces al día; Pau D’arco, extracto líquido 1 cucharadita 2 veces al día; Propóleo, tintura 2 cucharaditas 3 veces al día; Phyllanthus, extracto líquido 2 cucharaditas 3 veces al día; Reishi, en polvo 1.3 gramos 3 veces al día; Uña de Gato, Tintura, 2 cucharaditas 2 veces al día; Momórdica, extracto seco estandarizado 1 gramo 3 veces al día (máximo 3 semanas); Astrágalo, extracto líquido 2 cucharaditas 3 veces al día; Jalea Real, sublingual 3 gramos 3 veces al día durante 4 días, continuando con el otro antiviral hasta la desaparición de los síntomas.

En el caso particular de la Hepatitis adicionar a los antivirales un hepatoprotector como: Cardo Mariano, extracto líquido 1 cucharadita 3 veces al día, o Schisandra, extracto líquido 1 cucharadita 3 veces al día. Continuar con el Hepatoprotector durante al menos un mes después de la desaparición de los síntomas. Por su acción hepatoprotectora, el Phyllanthus es una buena opción de antiviral. El Propóleo para estos casos se recomienda sólido.

Infección Viral Muy Grave (Propuesta de Estudio)

Cuando el riesgo de muerte por una infección viral es alto o inminente, el peligro de que una dosis muy alta del antiviral natural traiga algunos efectos secundarios, deja de ser importante. En ocasiones el tipo de virus hace al padecimiento altamente peligroso, como pudiera ser en algunas infecciones virales hemorrágicas, o en la etapa aguda del VIH. En otros casos la debilidad del sistema de defensa del paciente es lo que pone en riesgo su vida y no tanto el tipo de virus. En cualquier caso el tratamiento que sugerimos en situaciones críticas es: tomar 3 antivirales en dosis muy altas durante el tiempo que dure la infección.

Estas dosis “muy altas” propuestas (lo triple de las normales), son: Melissa, extracto líquido 3 cucharaditas 3 veces al día; Hierba de San Juan, extracto líquido 3 cucharaditas 3 veces al día; Echinacea, extracto líquido 3 cucharaditas 3 veces al día; Pau D’arco, extracto líquido 1.5 cucharaditas 3 veces al día; Propóleo, tintura 3 cucharaditas 3 veces al día; Phyllanthus, extracto líquido 3 cucharaditas 3 veces al día; Reishi, en polvo 2 gramos 3 veces al día; Uña de Gato, Tintura, 3 cucharaditas 2 veces al día; Momórdica, extracto seco estandarizado 1.5 gramos 3 veces al día (máximo 3 semanas); Astrágalo, extracto líquido 3 cucharaditas 3 veces al día; Jalea Real, sublingual 6 gramos 3 veces al día durante 3 días, continuando con los otros antivirales hasta la desaparición de los síntomas.

Sospecha de Contagio (Propuesta de Estudio)

Cuando tenemos fundadas sospechas de haber sido contagiados de alguna infección viral grave o muy grave, no debemos esperar los primeros síntomas sin hacer nada, sino recomendamos actuar de inmediato aprovechando los días del período de incubación para iniciar el tratamiento arriba descrito. Si los síntomas no aparecen en las tres primeras semanas, podemos reducir la dosis a los niveles normales y continuar durante tres semanas más.


 
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