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Substancias y Tratamientos Naturales
Selección

De la misma forma que existe una gran variedad de virus, la Naturaleza nos ofrece una extensa variedad de plantas y substancias inmunoestimulantes y antivirales para protegernos de las infecciones.

Es verdad que no hay suficientes estudios científicos que avalen los resultados de estas substancias naturales como antivirales, y que no existen (en nuestro país) regulaciones adecuadas para su elaboración con grado medicinal. Sin embargo, su utilización cotidiana fuera de la medicina formal, es una realidad tanto en nuestro país como en todo el mundo. Este optimismo en las substancias naturales se basa en experiencias anecdóticas y en resultados reales en el combate a las infecciones virales.

Los antivirales naturales seleccionados son principalmente de origen vegetal, aunque incluimos también de origen animal así como algunos hongos. Junto con antivirales incluimos otras substancias (depurativos, hepatoprotectores e inmunoestimulantes) que nos permitirán un enfoque más integral del tratamiento. Las substancias seleccionadas cumplen con tres características: son científicamente bien conocidas; comercialmente accesibles; y suaves desde el punto de vista de su toxicidad.

Es importante señalar que las sustancias orales son el tratamiento central en infecciones agudas, pero en padecimientos crónicos serán sólo parte complementaria del tratamiento de desintoxicación.

Acción Farmacológica

En principio los Inmunoestimulantes nos previenen de las infecciones virales, y los Antivirales matan al virus que ya entró a nuestro cuerpo. Los Antivirales naturales no actúan de la misma forma que los fabricados por el hombre, pues su acción principal no va dirigida a atacar directamente al virus sino a estimular el cuerpo a defenderse. Por esta razón no existe una línea definida que separe la forma real de actuar de los Antivirales y los Inmunoestimulantes naturales. De hecho, dos de las substancias propuestas están incluidas en ambas categorías.

Cuando la infección se localiza en el hígado, o cuando llevamos a nuestro organismo substancias o medicamentos de alta toxicidad, el uso de Hepatoprotectores puede ser la gran diferencia. Estas substancias actúan estimulando la remoción rápida de substancias tóxicas, función primaria del hígado, y al mismo tiempo estimulando la regeneración celular hepática, lo que resulta fundamental en la lucha contra las infecciones de cualquier tipo.
Incluimos también en la lista de substancias consideradas, los Depurativos, cuya función consiste en estimular la limpieza celular de toxinas, particularmente sintéticas, en todos los tejidos del cuerpo. Los Depurativos orales son auxiliares, y forman parte de algunos tratamientos de desintoxicación.

Dosis Normales

Para las sustancias naturales existe por lo general un rango de dosis a utilizar definido algunas veces por estudios y otras por las experiencias del uso común. Para las substancias que utilizaremos, dichas dosis se indican en el Apéndice B. En ninguna de las substancias seleccionadas, la dosis que llamamos “normal” se define o se limita por su toxicidad. De hecho, el rango de dosis normal para estas substancias es al menos 10 veces menor a la dosis que pudiera empezar a causar efectos negativos. En el caso particular de las sustancias Depurativas, Hepatoprotectores, e Inmunoestimulantes, proponemos utilizar la dosis normal, pues es una cantidad que ha demostrado ser suficiente para estos fines.

Dosis propuestas

El caso de los antivirales es diferente, pues son realmente pocos los estudios que avalen la dosis de un antiviral natural contra una infección viral grave. Generalmente las recomendaciones que encontramos son para gripes, herpes simple o infecciones no graves. Tampoco tenemos conocimiento de estudios (publicados) que relacionen la dosis con la efectividad para ningún antiviral natural.

Con el nivel de información técnica con que contamos y tomando en cuenta que los antivirales seleccionados son de baja toxicidad, propondremos (para su estudio) dosis mayores de antivirales que nos permitan enfrentar infecciones graves cuando no exista para el médico una opción fármaco efectiva. En ausencia de información técnica sólida, el criterio para definir dicho tratamiento oral será: experiencias anecdóticas, la gravedad del padecimiento, el nivel de toxicidad de la sustancia, y ante todo el sentido común.

A manera de ejemplo veamos la Melissa, planta antiviral, de toxicidad muy suave y cuyo uso cotidiano es como tranquilizante, y para infecciones virales leves como Gripes o Herpes Simple. Las dosis generalmente recomendadas en extracto líquido (1:1) van de 1 a 4 ml 3 veces por día. Para esta dosis la planta no tiene efectos secundarios, contraindicaciones o precaución alguna. La dosis en extracto líquido de 4 ml 3 veces al día, ofrece ya un claro nivel de efectividad como antiviral y es aún muy baja desde el punto de vista de su toxicidad. La pregunta que resulta obvia es: ¿por qué no probar dosis mayores en padecimientos virales graves particularmente cuando no existe la opción de antivirales fármaco?

En este ejercicio teórico, estableceremos un criterio de dos niveles de dosis: altas que corresponde al doble de la dosis normal, y muy altas que corresponde al triple de la dosis de referencia, según los padecimientos sean graves o muy graves. Aplicaremos este criterio general salvo donde existan pruebas documentadas. Cabe comentar que los niveles de riego con estas dosis propuestas están aún muy lejos de representar un peligro para la salud.

Listado de Substancias

En el apéndice B se detallan algunas de las características de las plantas y substancias en seguida enlistadas:

DEPURATIVAS: Bardana, Ortiga, Diente de León, Zarzaparrilla. Estas plantas se pueden utilizar de forma individual o todas juntas.

HEPATOPROTECTORAS: Alcachofa, Bupleurum, Cardo Mariano, Regaliz, Schisandra.

INMUNOESTIMULANTES: Ginseng, Shitake, Astrágalo, Echinacea.

ANTIVIRALES: Astrágalo, Echinacea, Hierba de San Juan, Jalea Real, Melissa, Momórdica, Pau D’arco, Phyllanthus, Propóleo, Reishi, Uña de Gato.

Tratamientos de Desintoxicación


La desintoxicación celular es una condición para vencer las infecciones virales crónicas; más aún, es una condición para enfrentar con éxito cualquier padecimiento crónico. En el apéndice C detallaremos algunos de estos tratamientos.

Salvo excepciones, los antivirales naturales no son suficientes por sí solos para eliminar una infección viral crónica, sino que se utilizan después de, o junto con, un tratamiento de desintoxicación. De hecho cuando se logra una verdadera limpieza celular, el sistema de defensa queda tan fortalecido como para vencer la infección sin necesidad de antivirales.

Lo anterior se basa en que la infección se convierte en crónica sólo si nuestras defensas están débiles y que dicho debilitamiento se debe principalmente a una contaminación generalizada que compromete a nuestras defensas. Esta teoría no tiene bases científicas contundentes y puede ser discutible, pero lo que es un hecho son los excelentes resultados que se obtienen con la desintoxicación, no solamente en infecciones crónicas sino en cualquier padecimiento de tipo crónico.

Causas de las infecciones y su combate

La etapa aguda es la forma natural como el cuerpo enfrenta la invasión de algún virus. Si nuestras defensas están sanas, no importa de qué virus se trate, la infección durará poco tiempo y los daños serán mínimos. Por otra parte en la medida que las defensas estén deprimidas, aumentarán los daños de la etapa aguda y la facilidad para adquirir una infección crónica que muchas veces permanecerá de por vida. La pregunta es entonces: ¿qué causa que nuestras defensas se depriman y cómo evitarlo? Los causales más comunes son: Genética, medio ambiente (contaminación interior), exposición al virus, y estado emocional.

La genética sí tiene un efecto en cuanto a la predisposición de algunas enfermedades crónicas sobre otras, pero la causa por lo que adquirimos o no una infección crónica, depende únicamente de la fortaleza de nuestras defensas.

En “medio ambiente” nos referimos a la cantidad de químicos sintéticos que llevemos al interior de nuestro cuerpo, causal principal del abatimiento de nuestras defensas. La forma más común como introducimos a nuestro cuerpo una gran variedad de dichos químicos, es a través de los alimentos. Las dosis diarias en estos casos son pequeñas y las substancias no son tóxicas en el corto plazo, pero la intoxicación celular se dará inevitablemente en el largo plazo. En ocasiones también sucede que por el lugar donde vivimos o trabajamos estamos expuestos a alguna substancia química en particular la cual llevamos a nuestro cuerpo en grandes cantidades lo que causa el debilitamiento de las defensas y la consecuente aparición de padecimientos crónicos. Probablemente en el tema de la alimentación es donde más podemos hacer por nosotros mismos para subir nuestras defensas, pues con la alimentación moderna típica, no sólo inundamos nuestro cuerpo de toxinas sintéticas, sino que no le damos los nutrientes que necesita para funcionar bien. Por su importancia en las infecciones virales, más adelante retomaremos el tema.

La exposición a los virus no es en sí mismo lo que nos debiera preocupar, pues esto es algo que generalmente no podemos evitar. Nuestro interés deberá estar en mantener un sistema de defensa sano para que dichas infecciones no nos dañen. Tener un sistema de defensa fuerte no es sólo un buen deseo, sino que es el resultado de acciones cotidianas para vivir lo más sano posible, cuidando que el aire que respiramos esté limpio y que nuestros alimentos sean realmente naturales, limpios de cualquier químico sintético.

El estado de ánimo tiene una conexión directa al sistema de defensa. Es una realidad que las infecciones crónicas aparecen cuando la persona pasa por un estado de estrés, angustia, tristeza, o cualquier otro estado de ánimo negativo. Lo contrario es igualmente cierto, el optimismo, la alegría y cualquier actitud positiva hacen a nuestras defensas invencibles. Todo lo que hagamos en nuestra vida por llenarla de sentimientos y emociones positivas, lo hacemos también por nuestra salud física.


 
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