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CONCEPTO GENERAL
Este es el tratamiento diseñado por la naturaleza a través del cual nuestro cuerpo, de manera especial, busca sanarse y limpiarse de todo tipo de daños y toxinas. Al dejar de trabajar el sistema digestivo, el cuerpo inicia en automático un proceso de limpieza y regeneración celular que restituye las defensas. El ayuno consiste en no comer ningún alimento ni líquido ni sólido, sólo agua. También se suspende cualquier medicamento y sustancias que puedan penetrar por la piel o los pulmones como cremas, pasta de dientes, desodorantes, perfume, etc.
El propósito esencial de este tratamiento es la limpieza no sólo de toxinas sintéticas sino en general de lo que sea indeseable para el organismo como células dañadas o infectadas con virus. En el momento que la persona deja de comer, el organismo inicia una intensa actividad de limpieza y reparación de células, tejidos y órganos completos. Una vez procesadas, las toxinas y en general los desechos, salen del cuerpo a través del hígado, riñones, piel, pulmones, las mucosidades, la orina, etc. Junto con el hígado y los riñones, uno de los sistemas más atareados durante los ayunos, es el sistema linfático, que no sólo se limpia a sí mismo, sino que es clave para la limpieza del organismo completo. Una vez limpio el organismo, el sistema de defensa podrá dedicar la totalidad de su capacidad para combatir el padecimiento, sea este de origen infeccioso o no.
El ayuno está contraindicado para personas con: anemia severa, deficiencias muy graves de hígado o riñón, VIH en etapa de SIDA, cáncer avanzado, diabetes uno, y en general cualquier padecimiento que cause una debilidad o agotamiento extremo. También se contraindica en embarazo, lactancia y niños. Para algunos de estos casos la opción es la dietoterapia.
Por otra parte las enfermedades para las que se indica, son los padecimientos crónicos, incluyendo infecciones crónicas causadas por cualquier microorganismo. Los padecimientos donde se obtienen mejores resultados son los ubicados en la piel, y en los sistemas digestivo, respiratorio y urinario, Por lo general estos tejidos tienen que participar como filtros en la limpieza de toxinas cuando el hígado y los riñones no son suficientes. El ayuno también es una buena opción para los padecimientos psiquiátricos, cardíacos, del hígado y del sistema inmune.
El ayuno era para los médicos de la antigüedad y hasta hace un siglo, el tratamiento favorito para enfrentar padecimientos crónicos. Irónicamente, hoy que enfrentamos las mayores tasas de enfermos crónicos de la historia, y que no hemos aprendido a curar prácticamente ninguna enfermedad de este tipo, tenemos considerado a este tratamiento como obsoleto. (1)
DÍAS DE AYUNO
El día previo al inicio, se recomienda comer solamente frutas, verduras y jugos naturales. Esto es importante para reducir algunas molestias propias del ayuno. Aplicar dos enemas al día durante los primeros dos días con la idea de limpiar los intestinos. En vez de los enemas, algunas personas prefieren iniciar con una purga.
Cada día de ayuno, se beberá de medio a un litro de agua embotellada de manantial. Durante el período de ayuno la persona no tendrá sed, por lo que deberá obligarse a beber al menos lo recomendado como mínimo.
El primer día generalmente es el más difícil, pues el hambre es intensa. Durante el segundo día se reduce mucho y el tercero se acaba. Esto es señal que los microorganismos de la flora intestinal que son los responsables de generar el hambre, ya murieron. Cuando la persona termine el ayuno y reinicie su dieta, sólo sentirá hambre por los alimentos que recién coma y no por los que antes del ayuno le gustaban. Esto es una buena oportunidad para hacer un cambio de hábitos alimenticios.
Durante los primeros días puede haber estados de depresión, irritabilidad, malestar físico o incluso temperatura. La recomendación en estos casos es no hacer nada, pues los síntomas pasarán en poco tiempo. Después de pocos días, cuando el cuerpo haya sacado la mayor parte de las toxinas, la sensación será de bienestar, tanto en el aspecto físico, como en el mental. Esta sensación que se alcanza durante algunos días de ligereza física, agudeza de los sentidos, lucidez mental y de bienestar emocional, es una experiencia única, y es una señal de que nuestro organismo se está limpiando.
Se recomienda que durante el ayuno no se trabaje y se busque un ambiente tranquilo y natural, llenando los días de actividades emocionalmente agradables. Debido a que las toxinas salen por la piel y las mucosas, el olor de la persona es desagradable y la higiene personal es importante. Se recomiendan dos baños al día con un cepillado suave a la piel para limpiar los poros y estimular la circulación.
La duración del ayuno puede ser muy variable, pero un rango común para quien lo sigue por vez primera es de 5 a 14 días. Períodos menores son útiles para hacer cambios de hábitos alimenticios o para personas sanas, pero tienen un alcance terapéutico limitado. Cuando el peso o la vitalidad de la persona son deficientes, se recomienda no exceder la duración de 7 días. Para ayunos mayores de 14 días se recomienda la cercanía de un profesional de la salud que siga la evolución del paciente. De hecho, aún en ayunos de corta duración la guía y seguimiento de un nutriólogo es aconsejable. Con una guía profesional, los ayunos pueden implementarse sin definir su duración, sino en espera de ciertos síntomas con los que el cuerpo indica que la limpieza ya es completa como por ejemplo: el regreso del hambre, la limpieza de la lengua y del olor, el color claro de la orina, etc.
AYUNOS MÚLTIPLES Y COMBINACIONES
Un ayuno de 1 a 2 semanas será siempre una gran ayuda para el cuerpo en cualquier padecimiento, pero hay enfermedades persistentes para los cuales un ayuno de esta duración no será suficiente para curarla. Por otra parte los ayunos de larga duración son efectivos, pero difíciles de realizar y poco prácticos para la vida cotidiana. Una solución son los ayunos múltiples y combinados donde, por ejemplo, en un año hacemos varios ayunos de una semana, o donde combinamos los ayunos con dietas vegetarianas y naturales. A manera de ejemplo, para un padecimiento persistente como Esclerosis Múltiple, donde debemos acabar con la infección y ayudar a la recuperación de los tejidos dañados, podemos diseñar un tratamiento combinado de un ayuno de una semana al mes, durante seis meses, y en las semanas intermedias una dieta de jugos y vegetales. Recordemos que ambos tratamientos (ayuno y dietoterapia) son muy diferentes entre sí, pero sus efectos de desintoxicación son acumulativos.
REINICIO DE LA ALIMENTACIÓN
. Cuando vayamos a terminar el ayuno, es importante tener claro que la única etapa de riesgo es el reinicio de la alimentación, el cual deberá hacerse de manera lenta y gradual. Deberemos reiniciar con cantidades muy pequeñas de alimento líquido e ir incrementándolas según nuestro cuerpo lo pida hasta regresar a una alimentación normal después de la misma cantidad de días que duró el ayuno. En seguida un ejemplo para el reinicio de un ayuno de una a dos semanas.
PRIMER DÍA: Primer alimento un vaso de jugo de fruta natural (naranja, manzana, tomate, etc.) diluido con la mitad de agua tomado en pequeños tragos o con una cuchara como caldo. Durante el resto del día uno o dos vasos más, igualmente diluidos.
SEGUNDO DÍA: cuatro vasos de jugo de frutas (pueden ser variadas) sin diluir repartidos a lo largo del día.
TERCER DÍA: Dieta vegetariana libre. Frutas, verduras crudas o cocidas y jugos de fruta en cantidades moderadas.
SIGUIENTES DÍAS: La limitación en cantidad y tipo de alimentos termina a los mismos días que duró el ayuno. Sin embargo, si no aprovechamos esta oportunidad para hacer un cambio definitivo en nuestros hábitos alimenticios, nuestro ayuno no tendrá mucho sentido. El sacrificio de este tratamiento deberá servirnos para acostumbrar a nuestro cuerpo a comer lo que le hace bien, y que al mismo tiempo disfrutamos.
Referencias Ayuno
1.- Fuhrman, Joel “Fasting and Eating for Health” St. Martin’s Press.
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